sábado, 9 de noviembre de 2013
viernes, 1 de noviembre de 2013
¿El cerebro necesita tiempo de inactividad?
Son las 13 hs de un jueves y Diana, de
40 años , hace malabares con tres pantallas. Escucha canciones en su iPod, a continuación, escribe
un breve mail en su iPhone y vuelve con su atención a la pantalla plana
enfrente suyo.
Un día más en el gimnasio.
Un día más en el gimnasio.
Como a Diana le encanta el “multitasking” , al mismo tiempo está ejercitando sus piernas en una máquina elíptica.
En los gimnasios y en otros lugares, la
gente usa los teléfonos y otros dispositivos electrónicos para realizar su
trabajo - y también como un antídoto para el aburrimiento.
Los teléfonos celulares , con todas sus aplicaciones, ayudan a la gente a aliviar el tedio del ejercicio físico, esperar en la caja del supermercado , aguardar en los semáforos y hasta ayudan a distraerse durante pausas en la conversación de la cena.
Los teléfonos celulares , con todas sus aplicaciones, ayudan a la gente a aliviar el tedio del ejercicio físico, esperar en la caja del supermercado , aguardar en los semáforos y hasta ayudan a distraerse durante pausas en la conversación de la cena.
La tecnología hace que, pequeños momentos sean entretenidos , y potencialmente productivos. Pero los científicos apuntan a un efecto secundario inesperado : cuando las personas mantienen sus cerebros ocupados con input digital , el cerebro pierde “tiempo de inactividad” que podría permitirles aprender mejor, recordar información o tener nuevas ideas.
El tiempo de inactividad le permite al cerebro repasar las experiencias que ha tenido , solidificar y convertirlas en recuerdos permanentes a largo plazo.
Cuando el cerebro se estimula
constantemente este proceso de aprendizaje se ve dificultado.
En
”A pesar de que la gente se sienta entretenida , incluso relajada, cuando realiza varias tareas durante el ejercicio físico, o se distrae en la parada de colectivo mirando un video clip, esto puede causar agotamiento en sus cerebros,” aseguran los científicos .
Ha surgido en el último tiempo una
industria de software de móviles que compiten para ayudar a la gente a estar
entretenidas.
Estos desarrolladores han descubierto que
los jueguitos en celulares o aparatos móviles, se juegan normalmente durante
6,3 minutos , pero muchos se juegan en intervalos mucho más cortos. Un juego muy
popular que consiste en apilar bloques se juega durante 2,2 minutos en promedio.
Aparentemente la gente, en lugar de
tener descansos largos, como tomar dos horas del almuerzo, tiene muchos de
estos micro –momentos de distracción. Para estos momentos se han desarrollado
los jueguitos de pocos minutos de duración.
Por cuestiones laborales mucha gente tiene buenas razones para estar constantemente revisando sus teléfonos. Pero esta demanda puede tener un alto costo para el cerebro.
Observando este fenómeno, he presenciado algunas de las siguientes escenas:
- En el estacionamiento de un restaurante de
comidas rápidas, las personas se entretienen con sus teléfonos.
- Mientras que un hombre se sienta en su coche
esperando a su esposa en la puerta de un negocio, aprovecha a eliminar
e-mails mientras escucha las noticias en la radio.
- En una mesa de un café, una joven
espera a un amigo y chequea sus e-mails " para matar el tiempo."
- Cruzando la calle,un padre joven empuja
el cochecito de su hijo de 2 años, con el teléfono apretado contra su
oreja, mientras el nene grita tratando de llamar su atención. Habla sobre
horarios de trabajo, evidentemente tratando de “aprovechar el tiempo.”
- En un gimnasio muy grande hay 30 cintas
para correr. 27 tienen pantallas de televisión enfrente y algunas tienen
un soporte para el iPod.
Hay 3 frente a una ventana
que da a un hermoso parque con plantas, flores y una vista del azul claro del
cielo.
Una sola de
ellas está ocupada. El que está ejercitando es un muchacho de 26 años
que viene regularmente al gimnasio y dice
“Prefiero este lugar con esta vista pues,
vengo a aclarar
mi mente.”
¿Cómo vivís tu día? ¿Tu
cerebro tiene tiempo de inactividad?
¿Si no lo tiene, te interesaría tenerlo?
¿Cómo podrías crear ese tiempo de ocio o inactividad para que tu
cerebro goce de mejor salud?
Pensalo y si te animás, probá. Te aseguro que vale la pena.
¡Elegir en qué focalizar nuestra atención y cómo usar y cuidar
nuestro cerebro es crear nuestro destino!
¡Suerte!
viernes, 4 de octubre de 2013
El poder de la sonrisa verdadera
Estudios neurocientíficos han
descubierto que existen dos tipos de sonrisas: una verdadera y otra falsa y la
activación cerebral que producen es totalmente distinta.
La sonrisa que nace de
nuestro interior, hace que se vean en nuestro rostro los estados de ánimos
positivos, y a través de estudios por
imágenes del cerebro, se ha demostrado que si aprendemos a expresarla, aunque
no la sintamos realmente, podemos llegar a desarrollar un estado de ánimo que
se corresponda con la misma, y cambiar el rumbo cuando las emociones negativas nos invaden.
La primera de
estos dos tipos de sonrisas, llamada “sonrisa de Duchenne” (en honor a su
descubridor, Guillaume Duchenne) es genuina. La comisura de los labios se
levanta y la piel del contorno de los ojos se arruga (como las patas de gallo).
Resulta extremadamente difícil controlar de forma voluntaria los músculos
encargados de dichos movimientos: el orbicularis oculi (alrededor de los ojos)
y el zygomaticus mayor (desde las mejillas a esquina de labios).
La otra sonrisa
denominada “sonrisa PanAm” (en honor a las azafatas de los anuncios televisivos
de la ya desaparecida aerolínea) o “sonrisa profesional” es fingida y no
presenta ninguno de los rasgos de la de Duchenne.
Según las observaciones
de Duchenne, la contracción del músculo orbicular del ojo no se hallaba bajo el
control voluntario, sino que sólo se activaba, cuando la persona estaba experimentando verdadera alegría.
Muchos años
después, dos neurocientíficos, los Dres. Richard Davinson y Paul Ekman, demostraron que las sonrisas
falsa y verdadera, eran la consecuencia de dos distintos patrones de actividad
del cerebro, destacando que la sonrisa verdadera siempre traía aparejada la
contracción del músculo orbicular del ojo, tal cual lo había subrayado Duchenne.
Pero lo más
sorprendente, es que también observaron que la contracción voluntaria de dicho
músculo, producía una mayor actividad del girus frontal izquierdo intermedio,
un área que, según los investigadores, es uno de los asientos de las emociones positivas.
Cuando el girus
frontal izquierdo intermedio se activa, la persona manifiesta signos evidentes
de sentimientos positivos, como el entusiasmo, el optimismo y la alegría.
A partir de este
dato, se puede deducir que todos los seres humanos tenemos un pulsador (el
músculo orbicular de los ojos), que nos permite activar, conscientemente, el
área cerebral que nos lleva a sentirnos de buen ánimo.
Y como disparador
de emociones positivas, la sonrisa es una herramienta a tener en cuenta si
deseamos controlar o inhibir emociones negativas, como la ira, la tristeza o el
miedo, porque no es posible transitar dos estados emocionales
opuestos al mismo tiempo.
Este es un ejemplo de cómo las neurociencias y
la neurosicoeducación pueden contribuir y
proporcionar al hombre moderno, nuevas y sencillas maneras de mejorar su
calidad de vida.
Todos sabemos que sonreír es algo bueno, pero hoy podemos conocer
qué produce en nuestro cerebro, y por lo tanto, si lo deseamos, ponerla en
práctica, recordando contraer el músculo orbicular de los ojos.
Y de ahora en más no lo dudes:
¡SONREÍ CADA VEZ QUE PUEDAS!
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