domingo, 26 de junio de 2011

¿Qué impulsa a un paciente a demandar a su médico por mala praxis? (versión en español)

Crease o no, el riesgo de ser demandado por mala praxis tiene muy poco que ver con cuántos errores cometa un médico. Los análisis de las demandas por negligencia demuestran que hay doctores altamente capacitados que son demandados muchas veces y otros médicos que hacen muchos errores y no son demandados.
Al mismo tiempo, existe un número abrumador de personas que sufren una lesión debido a la negligencia de un médico y que nunca presentan una demanda por negligencia médica contra el mismo.  En otras palabras, los pacientes no presentan demandas debido a que han sido perjudicados por la atención médica de mala calidad. Hay algo más que les pasa.
¿Qué es ese algo más? Es la forma en que fueron tratados, a nivel personal, por su médico. Lo que surge una y otra vez en casos de juicios por mala praxis es que los pacientes dicen que fueron tratados con apuro o ignorados o tratados mal.   "La gente simplemente no demanda a los médicos que le gustan," dice Alice Burkin, una destacada abogada de mala praxis médica. "En todos los años que llevo en este negocio, nunca he tenido un cliente potencial que entre y diga: "Me gusta mucho este doctor, y me siento muy mal por hacerlo, pero quiero hacerle un juicio." "Hemos tenido gente que viene diciendo que quiere demandar a algún especialista y nosotros le aclaramos: "Creemos que el médico no fue negligente. Creemos que es su médica de cabecera quien tuvo la culpa." Y el cliente responde: "No me importa lo que hizo mi médica de cabecera. Yo la quiero y yo no la voy a demandar a ella."
Burkin una vez tuvo una clienta que tenía un tumor de mama que no fue descubierto hasta que había hecho metástasis y ella quería demandar a su médico clínico por el retraso en el dignóstico.  En realidad, el médico radiólogo era quien era potencialmente culpable. Pero la  paciente se mostró inflexible. Ella quería demandar al médico clínico.  "En nuestra primera reunión," explicó Burkin, "ella me dijo que odiaba a este médico porque nunca se tomó el tiempo para hablar con ella y nunca le preguntó sobre otros síntomas. "Nunca me miró como una persona completa" dijo la paciente."
Cuando un paciente tiene un resultado médico malo, el médico tiene que tomarse el tiempo para explicar lo que sucede y para responder las preguntas del paciente - tratarlo como un ser humano.  Los médicos que no lo hacen son los que son demandados.  No es necesario saber mucho acerca de cómo un cirujano realiza sus operaciones con el fin de conocer su posibilidad de ser demandado.  Lo que hay que entender es la relación entre el médico y sus pacientes.
Recientemente, la investigadora médica Wendy Levinson grabó centenares de conversaciones entre un grupo de médicos y sus pacientes. Aproximadamente la mitad de los médicos nunca habían sido demandados. La otra mitad habían sido demandados por lo menos dos veces y Levinson descubrió que sólo basándose en esas conversaciones grabadas, ella podía encontrar diferencias claras entre los dos grupos.
  • Los cirujanos que nunca habían sido demandados dedicaban a cada paciente en sus visitas más tiempo de atención que los médicos que habían sido demandados. (3 o más minutos de diferencia)
  • Ellos eran más propensos a hacer "comentarios orientativos" como ser "En primer lugar lo voy a examinar, a continuación vamos a hablar sobre el problema" o "Voy a dejar tiempo para sus preguntas" - comentarios que ayudan a los pacientes a tener una idea de que el verdadero propósito de la visita es alcanzado y a saber cuando deben hacer preguntas.
  • Eran más propensos a participar con una "escucha activa" diciendo cosas como "A ver, cuénteme más sobre eso."
  • Ellos eran mucho más propensos a reírse y tener sentido del humor.
  • Curiosamente no había diferencia en la cantidad de la información que daban a sus pacientes, tampoco proporcionaban más detalles sobre la medicación o la condición del paciente.
  • La diferencia estaba completamente en la forma en que hablaban a sus pacientes.
  • Los cirujanos cuyo tono de voz era dominante o autoritario en su mayoría estaban en el grupo demandado.
  • Los cirujanos cuyo tono de voz era menos dominante, se los escuchaba más preocupados o involucrados, estaban en su mayoría en el grupo de los no demandados.
La mala praxis es un problema infinitamente complejo y multidimensional. Pero finalmente, todo se reduce a una cuestión de respeto y la forma más sencilla de mostrar respeto es a través del tono de voz, las palabras que se utilizan y la actitud.

La próxima vez que visite a un doctor, cuando usted se siente en su oficina y él o ella empiece a hablar, si usted tiene la sensanción de que no lo está escuchando, que no lo está tratando con respeto, escuche a sus sentimientos y preste atención a ellos. Lo más probable es que le estén diciendo algo muy importante.
("Blink" de M. Gladwell)

Los pacientes necesitan ser escuchados por sus médicos, necesitan sentir que son importantes para ellos como personas no como portadores de una enfermedad. En forma permanente percibo el dolor de los pacientes cuando sienten el trato impersonal que reciben, cuando tienen miedo de preguntar, cuando su médico no los mira a los ojos y cuando la consulta dura apenas unos minutos.
Las palabras, miradas, movimientos, gestos y toda expresión por parte del médico representan elementos determinantes que pueden derivar en respuestas saludables o insalubres para el estado del paciente. Ningún paciente debería retirarse de la consulta médica sin esperanza, factor decisivo para el mejor resultado de cualquier tratamiento al que deba someterse.
("El laboratorio del alma" de Stella Maris Maruso)

¿Esto sólo se aplica a médicos y pacientes? O todos los que estamos involucrados en interacciones humanas deberíamos tener esto en cuenta?
En estas interacciones cotidianas qué es lo que nos hace sentir bien? Qué es lo que nos hace sentir mal?
¿Cómo nos gusta ser tratados por los demás? ¿Cómo los tratamos a ellos?

Tal vez esto sea algo interesante para reflexionar!!!!






lunes, 28 de marzo de 2011

Descubrimiento en la Capilla Sixtina


Ciencia y religión, unidas en una imagen creada por el gran Miguel Ángel en su obra maestra, los frescos de la Capilla Sixtina.
En 1990, el doctor Frank Lynn Meshberger publicó un articulo en el Diario de la Asociación Médica Norteamericana explicando que las figuras y sombras situadas detrás de la de Dios, son una imagen anatómicamente precisa del cerebro humano, incluyendo el lóbulo frontal, el quiasma óptico, el tronco del encéfalo, la hipófisis (o glándula pituitaria) y el cerebelo.

Es decir, Dios esta superpuesto sobre el sistema límbico, el centro emocional del cerebro. Su brazo derecho se extiende desde la corteza prefrontal, la región más creativa y más exclusivamente humana del cerebro.

Bajo el brazo extendido del creador, aparece curiosamente un ángel entristecido, en un área del cerebro que aparece activada en una tomografía TEP, cuando alguien experimenta un pensamiento triste.

Esta escena es la famosísima creación de Adán. Adán ya esta vivo y Dios le infunde la chispa de vida sin tocarse, conectados como una sinapsis neuronal. Un Dios todopoderoso que esta en el interior de nuestro cerebro.

Y esto que es... una enorme casualidad? Jamas lo sabremos, pero el misterio... queda ahi... Quiza el gran Miguel Angel era ajeno al significado cientifico de lo que plasmaba sobre la Capilla Sixtina... o nos quiso dejar un mensaje en clave que ahora ha sido descifrado...

Sorprendente, verdad? Espero que te haya gustado la informacion.

lunes, 21 de marzo de 2011

El miedo a los exámenes orales


La frecuencia cardíaca aumenta, se siente como si el corazón fuera a salirse del cuerpo, las manos sudan y tiemblan, hay una cierta necesidad de moverse, tocarse el cabello, todos estos signos demuestran el estrés que nos producen a todos los exámenes.
Muchos hemos pasado por esto varias veces pero la experiencia no logra mejorar nuestro manejo ante estas situaciones.

Cuando se les consulta a los alumnos sobre como se sienten ante un examen oral, ellos dicen que sufren cambios en su humor, alteraciones en el apetito, molestias digestivas, dolores musculares, dificultades para descansar, taquicardia, gripe, etc.´
El estrés que provocan los exámenes es tan importante que la Universidad Nacional del Litoral (UNL) llevó a cabo un trabajo de investigación que arrojó importantísimos resultados y de este modo, el miedo provocado por los exámenes pudo ser comprobado científicamente por los investigadores.
La profesora Eva Moreyra, de la cátedra de Fisiología de la Facultad de CIencias Veterinarias de la UNL lideró la investigación.  Para realizar la misma se eligieron voluntarios que como característica común, debían no sufrir adicciones ni dificultades familiares y solo rindieran una materia por turno. 
A estos voluntarios se les realizó análisis de sangre y evaluación clínica, 15 días antes del examen -que debía ser final y oral- el mismo día del examen y 15 días después.  Al examinar los resultados, los profesionales llegaron a la conclusión de que todas las variables clínicas estudiadas cambiaban: frecuencia cardíaca, ritmo respiratorio, presión arterial y valores hematológicos.
Osvaldo Panza Dolíani, investigador en neurociencia, docente de la Universidad del Salvador y co-autor del estudio, agregó que el efecto se vuelve acumulativo y recrudece cuando el alumno rinde más de una materia por fecha de examen o si se suman otras complicaciones cotidianas o personales a esa situación.
 El cambio más significativo que se produce, es el aumento de la llamada hormona del estrés. El cortisol que si bien es una hormona vital para el organismo, en exceso puede llegar a destruir neuronas. Y la variación es mayor  en las mujeres, pues se deben sumar los cambios hormonales propios de sus ciclos ovulatorios, en los que entre otros puntos se desmodula el estado anímico y baja la glucosa.
Y aún aquellos que dijeron no ponerse nerviosos ante un examen final,  también evidenciaron variaciones, por los cual los investigadores dicen que no se trata de un proceso psicológico, sino de un “proceso cerebral”.
El estudio debe ser un llamado de atención sobre el tipo de relación que establece la Universidad con los alumnos,  pues el examen oral universitario es distinto al temido "pase al frente" de la adolescencia.
Lo que debemos comprender, es que el examen oral, exige al cerebro más habilidades que el escrito, pues pone en juego  capacidades linguisticas, que podría considerarse como una ventaja pues mientras uno se expresa a la par puede  aprovechar para ir ampliando o corrigiendo lo que se dice, pero la verdad, es que inevitablemente se activara la amígdala cerebral, ya que es como someterse a un juicio, en donde uno será aprobado o no.
Para nosotros animales con impulso gregario, que llegamos hasta aquí por vivir en comunidad, la aprobación de los otros es vivida con estrés, ya que el pertenecer a un grupo  era fundamental para garantizar nuestra supervivencia.
Las consecuencias del estrés y el miedo que producen los exámenes, lleva a respuestas primitivas que tienen como una de sus consecuencias negativas, que  muchos se retiren del combate siendo intelectualmente capaces.
Según Pablo Daniel Vain, Mágister en Educación, y profesor de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Misiones, los exámenes son tan estresantes, que el fracaso no se debe a que los estudiantes no sepan, sino a la gran tensión que genera enfrentar a un profesor, pues el examen resalta las relaciones tipo: “Yo tengo el poder, vos no, y yo puedo regular con este instrumento toda nuestra relación"
Además de modificar las formas tradicionales de evaluación, según Eva Moreyra, los estudiantes deberían contar con información que le indique como organizar sus horas de estudio, sus horas de dormir, la nutrición que requieren, y conocer que es necesario descartar las ansiedades, los tóxicos, los deportes agresivos, las discusiones y los programas de televisión que contengan imágenes de violencia
Podemos agregar que si estamos en estrés nuestro cerebro no podrá contar con las funciones cognitivas y ejecutivas básicas para la incorporación de nuevos datos de nivel elevado como lo es el estudio de una materia, por ello es aconsejable ser organizado a la hora de ponerse a estudiar, hacerlo en un contexto ordenado, que permita a la UCCM (unidad cuerpo cerebro mente), lograr el estado necesario para incorporar los conceptos nuevos.
También se debe tener en cuenta, que la información debe ser dada en forma gradual,  y que para este tipo de aprendizaje es necesario reiterar varias y desde diferentes ópticas la información,  para que se automatice y finalmente puedan integrarse, ya que el conocimiento fraccionado es una dificultad común en cualquier formación.
Mientras estudiamos, en lo posible no debería haber otro estímulo que distraiga al cerebro, y para que lo que estudiemos se organice en nuestra memoria debe pasar un tiempo aproximado de tres horas.
Pero si luego de haber estudiado, por ejemplo nos dedicamos a escuchar música fuerte, vamos a lugares con mucha gente y sonidos elevados, jugamos videojuegos, vivimos situaciones de nerviosismo, comemos mal, etc., lamentablemente lo que hemos estudiado, será en el mejor de los casos guardado débilmente en nuestra memoria, pues la UCCM, está preparada para dar prioridad a los estímulos que produzcan mayor actividad de nuestros neurotransmisores encargados de fijar lo aprendido en la memoria.
Y esto ocurre porque, inevitablemente, frente a dos estímulos el organismo prioriza aquel que libera neurotransmisores con mayor intensidad.
Podemos concluir por ello, que a través de los resultados del trabajo realizado por la UNL, y aquellos que muestran los resultados adversos que produce el estrés en nuestro organismo, que es necesario al igual que en todos los ámbitos de nuestra vida, humanizar nuestras acciones, y trabajar en pos de una “educación para todos” (neurosicoeducación), que nos permita entender nuestra biología, a la par que nos formamos para desarrollarnos como verdaderos seres humanos capaces de comprendernos y respetarnos a nosotros mismos y a los otros.
Los resultados de la investigación, se encuentran en el trabajo "Cambios orgánicos asociados con el temor durante las evaluaciones en la universidad", realizados por Moreyra y Panza Doliani en forma conjunta y que recibió el premio Profesor Braulio A. Moyano al mejor trabajo de Neurociencia Cognitiva, otorgado por la Asociación Argentina de Investigación en Neurociencia. (Asociación Educar)